Me gusta leer, en líneas generales, y es un ejercicio que me aporta tanto a distintos niveles que me siento incómoda cuando no tengo una lectura a la que regresar al final del día, aunque solo sea durante un momento. Y sospecho que esto no me pasa únicamente a mí.

Creo que para muchos lectores, el poder sumergirse en otro mundo ajeno a la realidad durante un rato marca la diferencia entre lo segura y moldeable que resulta la ficción o el estudio en sus manos y lo inevitable de la vida en sí. Es decir, no somos nosotros los que decidimos lo que sucede en la historia o la narración, pero sí elegimos el libro que queremos leer (salvo si es lectura por prescripción) y, en un momento dado, podemos cerrarlo y abandonar esas sensaciones. Mientras que, en la vida real, nos suceden las cosas en muchas ocasiones sin tener opción a decidir si queremos que nos pasen. Ojo, las cosas malas y, ¡afortunadamente!, también las buenas.

Con lo cual, ahí tenemos ese billete a otros mundos, a otras realidades, no siempre más felices ni más emocionantes que las nuestras (hay gente a la que le gusta leer sobre desgracias o penas ajenas), a nuevos conocimientos, a nuevas dudas, a puntos de vista diferentes… y resulta difícil resistirse a esa vía de escape que promete.

Leer sobre un montón de libros

 

Así que, una vez asumido que nos gusta leer y evadirnos, ¿por qué tanto problema en reconocer que cada uno prefiere un tipo de lectura distinto? En mi caso, ya que me evado, me gusta hacerlo con historias de amor o de intriga, de esas que prometen al final una gratificación tras algún que otro sufrimiento, pero no muchos.

Aunque…, visto así, parece difícil encontrar una novela en la que no exista el amor, sea del tipo que sea, ni la intriga que va haciendo al lector querer saber siempre un poco más (no tiene por qué ser invariablemente cuestión de descubrir quién es el asesino). ¿Significa eso que a todos o casi todos nos gustan los libros con sus amoríos y su dosis de suspense?

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2 comentarios en “Me gusta leer

  1. La respuesta es totalmente sí, querida Ingrid 🙂
    Para mi un libro tiene que tener su dosis de amor aunque el libro sea de intriga y como yo pregunto siempre ¿ es que es incompatible una cosa con la otra?
    Aprovecho tu entrada para reivindicar las novelas de amor ( y que conste que yo trabajo en otros géneros pero algún pinito he hecho y es algo que no descarto de volverlo a trabajar porque solo trabajándolo se puede llegar a dominar) y te decía que reivindico las novelas de amor porque muchas están increíblemente escritas, en contextos históricos que entrelazan la historia con lo cual aprendes muchísimo, otras te llevan de la mano de una historia de intriga… en fin que como en cualquier género las hay buenas o malas, pero vamos, que hay como un pudor en reconocer que gustan cuando es uno de los géneros más vendidos.
    Comparto tu opinión de evadirse del peso de la vida con la lectura, si se descubre esa sensación ya nunca puedes dejar de leer.
    Me encantó tu entrada ¡¡¡

    Le gusta a 1 persona

  2. Sí, ese pudor existe, una pena, porque parece bastante obvio que en casi todas las historias hay algún momento en que el amor hace acto de presencia. Y sí, todo esto, siendo uno de los géneros más vendidos. Lo que me lleva a preguntarme cuánto miente la gente en cuanto a lecturas se refiere.

    Gracias por dejar tu opinión. ¡Eres mi primera comentarista! 🙂

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